martes, 2 de octubre de 2007

Presentación de Emilio del Carril en Border's de Mayaguez Mall

El sábado 29 de septiembre de 2007, se presentó el libro de cuentos "Cinco minutos para ser infiel y otras divagaciones testiculares" en la librería Border's del Mayaguez Mall. A tales fines, se efectuó un conversatorio entre el profesor/escritor Mario Cancel y el autor Emilio del Carril. El profesor Cancel expuso un análisis crítico detallado y profundo sobre la primera obra de Del Carril, que compartimos aqui con los amigos de Editorial Pasadizo:
"Emilio del Carril, 5 minutos para ser infiel…y otras divagaciones testiculares. San Juan: Pasadizo, 2007, 106 págs.

Se trata de una colección de cuentos de fácil lectura del novel escritor Ángel Emilio Soto alias Emilio del Carril. En términos generales los relatos se caracterizan por el atrevimiento ético e ideológico. En esta colección, una diversidad de voces narrativas discute con franqueza las más íntimas fragilidades masculinas. Lo más curioso es que la discusión de ese espacio de conflictividad censurado emana de voces también masculinas que están dispuestas a aceptar la fragilidad del mito de lo masculino de una manera festiva y a ocasionalmente carnavalesca. La evaluación de esas fragilidades se ejecuta a través del discurso erótico. Se trata de una discursividad contradictoria que oscila entre el lenguaje propio de un romanticismo ralo, y la palabra descarnada y agresiva.

La virtud mayor de este volumen es que el género del cuento en Puerto Rico en los últimos 50 años ha estado dominado por las voces masculinas, por un lado, y por el violento reto de la escritura feminista que maduró en la década del 1970. Es cierto que ese maniqueísmo macho-hembra ha comenzado a quebrarse. Pero aún en el caso particular de la escritura homoerótica desde René Márquez, pasando por Manuel Ramos Otero, hasta Frances Negrón, Daniel Torres y Moisés Agosto, la escritura de Emilio sigue representando una novedad. En estos textos encuentro los elementos de una escritura postmasculina valiosa. Un tipo de Ulises postmoderno aparece figurando la sexualidad en estos textos: la mirada Light, la evasión de la realidad y el protagonismo del deseo físico son los componentes de este viajero de los cuerpos

Esa postmasculinidad es una masculinidad fluyente, indeterminada e incierta. En el caso de 5 minutos para ser infiel la misma se dibuja por medio, primero, de una serie de voces patriarcales y machistas tradicionales. La discursividad de los relatos “Con olor a orquídeas medievales” (7), “Cinco minutos para ser infiel” (17) o “La extraña humedad en el pecho de Ana Laura” (89). En estos casos la masculinidad gira alrededor de la satisfacción sexual de la pareja o el espinoso asunto de la infidelidad o los cuernos.

Segundo, aparecen una voces trasvertidas como ocurre en “El ritual de la Cruz” (49). En ese espacio ficcional la feminidad de Emily, un personaje faulkneriano, es un performance y una máscara que borra con afeites la masculinidad biológica. En tercer lugar la postmasculinidad madura en las voces homoeróticas puras o en las de las féminas atrapadas en cuerpos de hombre en que biología y conciencia producen la catástrofe. El relato “1492 un rayo de luz para la luna negra” es el mejor ejemplo. La proverbial salida del closet o liberación de la represión sexual de un hombre de 70 años es un ejercicio escritural muy bien elaborado.

En síntesis la colección de Emilio del Carril redefine los parámetros de la sexualidad y de la cuestión del género en un momento oportuno. Lo hace con una voluntad inquisitiva y en apariencia inocente. El Edipo bisexual de la postmodernidad ha inscrito su manifiesto.

Emilio del Carril integra una serie de recursos discursivos que lo ponen en territorio abierto de la narrativa postmoderna. La integración de numerosas marcas de la era de la tecnociencia y la informática como espacio para la sexualidad es uno de ellos. El juego con las llamadas desviaciones sexuales -pedofilia, sadomasoquismo, entre otros- como artefacto estético con su subsiguiente culto a la violencia como signo del placer es otro. El connubio del erotismo y la informática permiten la creación de mundos ficcionales viables a estos personajes. El relato “Causa y efecto del fetichismo de Nabucodonosor” es una pequeña joya en ese sentido que recuerda la “Madame Bovirtual” de Marta Aponte Alsina y algunos personajes de Pedro Cabiya.

El discurso sobre la sexualidad se establece sobre el comentario de ciertas patologías de la infancia y la represión sexual de las religiones de raíz judío-cristiana de la culpa. Las consideraciones de revolución axiológica nietzscheana están implícitas en esto textos. Esos seres compulsivos que odian lo sucio en “La sangre persigue” (23) o el calculado ritual de la pedofilia de Padre Antonio y la evasión síquica de su víctima en “Búscame un grillo que cante sonetos de amor” (27), son modelos sicológicos valiosos y bien logrados.

Los cuentos de Emilio Del Carril, para terminar componen una imagen contradictoria del amor: en ese espacio converge el sentimentalismo etéreo, el erotismo refinado y la pornografía dura o hardcore. Los (des)encuentros del melodrama paródico, de los poderosos mitos judío-cristianos que condenan la sexualidad como concupiscencia y de una imagen del medioevo represivo y alucinante sirven de marco para su discusión. La postsexualidad tiene en este libro un testimonio valioso.

Mario R. Cancel
Escritor"